Habitar el museo
El Ombligo de Maguey, o cómo entender la Ciudad de México desde sus ecosistemas alimentarios
Actividad organizada por colectivo amasijo y The Gramounce
“Habitar el museo”, programa público del Museo Tamayo, busca ampliar la conversación sobre la hospitalidad, lo público y otras formas de colaborar. El programa se construye con la participación de proyectos de arte contemporáneo centrados en los procesos y más allá de las salas de exhibición.
El primer proyecto que el Museo Tamayo recibe, a través de “Habitar el museo” es el programa educativo “El Ombligo de Maguey, o cómo entender la Ciudad de México desde sus ecosistemas alimentarios”, organizado por colectivo amasijo y The Gramounce. En ese contexto, el Museo Tamayo invita a toda persona interesada a participar en dos actividades: una conversación con el investigador Mauricio Ávila Serratos y la proyección de dos trabajos audiovisuales que se refieren a cómo la práctica artística también archiva la memoria viva de nuestra relación con la alimentación, que puede ser de ternura, cuidado o “dolor”.
Un grupo de profesionales del arte, la curaduría y la antropología, provenientes de distintos países, conforman el programa de colectivo amasijo y The Gramounce. Se dedican a la investigación de los ecosistemas alimentarios de la Ciudad de México —antes llamada el ombligo de la luna. En otro tiempo, la región donde se encuentra la ciudad fue una red de agua que conectaba a los pueblos del desierto con los bosques de las tierras altas; de los matorrales a los bosques mesófilos, y a las selvas tropicales.
El grupo visitará los ecosistemas de Texcoco, Xochimilco, Milpa Alta y Chapultepec para conocer el territorio donde han sido clave las aguas, montañas, volcanes y el pedregal. Como señala su planteamiento, “tomó 500 años de una concepción del progreso secar nuestra ciudad, colonizada por una cultura que parece no comprender su vínculo con el agua y que ha generado la mayor concentración demográfica del país. Es solo gracias a las personas que han permanecido como guardianas de los saberes antiguos, de las semillas y de las prácticas —manteniendo viva una relación recíproca con la tierra— que aún podemos contar con el sistema alimentario que tenemos. Es importante vincularnos con estas distintas comprensiones y, sobre todo, ofrecerles gratitud”.
Sábado 17 de enero, a partir de las 14:30 h
Comida tradicional de la Ciudad de México
Charla con Mauricio Ávila Serratos
Proyección de los filmes Titixe y Guía Toó. Montaña poderosa
colectivo amasijo. Surge del acto de cocinar colectivamente. Busca reflexionar activamente en la vida cotidiana, la interdependencia entre comida, lenguaje y territorio, entendiendo a la comida como una red de interrelaciones. Su investigación se centra en reconocer la diversidad y, a través de ella, repensar la cultura de la escasez. Su trabajo se desarrolla a partir de la comprensión de los ciclos interconectados de la biosfera y la antropósfera. El colectivo escucha narrativas no dominantes, de personas estrechamente vinculadas con la tierra, para medir el verdadero costo del cambio climático y construir caminos hacia la regeneración de la tierra. Su práctica se expresa a través de talleres, exposiciones, mercados, actividades educativas y celebraciones colectivas. El reconocimiento del cuerpo como entidad cognitiva es una constante en su trabajo.
The Gramounce. Organización establecida en Amsterdam que reconceptualiza el mundo a través de la comida. Establecen la comida como una disciplina legítima en las artes y un vehículo válido para construir significado. Defienden la idea de que la comida es fundamental, la parte esencial de cualquier ejercicio de construcción del mundo. A través de ella, el objetivo es establecer la comida y la cocina como significantes inherentes a la cultura humana. Distinguir a través de la comida es crucial porque la comida y sus sistemas construyen la terraformación ecológica actual. A través de estudios, desarrollan marcos que replantean el papel de la comida en la cultura, la estética y la creación de significado. Ofrecen una plataforma para la investigación profunda de la alimentación como disciplina artística e intelectual.