Programa Público

Jugando al coleccionista. Una dinámica desarrollada por el programa Mediador Red.

Jugando al coleccionista. Una dinámica desarrollada por el programa Mediador Red.

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3
Sep
2020
/
Programa Público
Saúl P. Quiroz - Mediador del Museo Tamayo
El Programa Mediador-Red del Tamayo es una colaboración entre el Departamento de Educación y un grupo de voluntariado, a partir de la cual se busca fomentar prácticas de mediaci...
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El Programa Mediador Red 2019 es la primera versión del voluntariado del Museo Tamayo. Se plantea como un espacio que promueve prácticas de mediación y de trabajo en red, articulado desde el área de Educación. Mediador Red busca establecer diálogos colaborativos con las diversas áreas del museo a través de la participación activa de las y los voluntarios en el desarrollo de visitas y materiales para el museo. Asimismo, reconoce la labor de cada uno de ellos como parte sustancial del acercamiento entre los contenidos del museo y sus diversos públicos.

El grupo del 2019 generó un juego de mesa donde los participantes forman su propia colección a partir de las obras expuestas en el museo. En este texto, lxs voluntarixs mismxs reflexionan sobre las dinámicas que sucedieron durante la creación del juego y las subsecuentes aproximaciones no formales a la colección de arte moderno y contemporáneo del Tamayo.

Jugando al coleccionista es un juego de mesa interactivo desarrollado como parte de este programa. Consiste en formar una colección propia de obras de arte y su discurso unificador, a partir de una dinámica de compra-venta de piezas de la Colección permanente del Museo Tamayo. Por equipos, se deciden las piezas a coleccionar, además de generar una idea que guíe cada colección. Así, el Departamento de Educación del Museo Tamayo propone una selección inicial de piezas y la imaginación de cada participante establece las direcciones a seguir. El objetivo es discutir y aproximarse a las obras de una manera lúdica y no formal, desde los contenidos personales de la imaginación, la creatividad y la memoria.

Nuestro principal interés al realizar el juego fue llevar al público en general la experiencia de compra-venta de obras como sucede en galerías y casas de subasta, siguiendo dos reflexiones alrededor de la Colección permanente: una enfocada a las características económicas y las dinámicas mercantiles implicadas en el coleccionismo de arte y, la otra, centrada en las propias piezas y las posibles ideas guía para unificar una colección. La primera reflexión nos hizo poner especial atención a la distribución del dinero y cómo se da valor mercantil a las obras, mientras que la segunda nos mostró aspectos relacionados al factor subjetivo implícito en nuestra experiencia del arte.

Para desarrollar el juego probamos con públicos de diferentes edades, intereses y formaciones, resultando cada vez en retroalimentaciones específicas que expandían la experiencia del juego desde la perspectiva de los participantes. La retroalimentación nos permitía pensar diversas formas de acercar los contenidos del museo desde el juego y la imaginación. Además, los discursos de los participantes siempre reflejaban su experiencia e intereses personales, lo cual influenciaba las conexiones que establecían con los contenidos del museo. Dichas experiencias ampliaron las posibilidades del juego más allá de los discursos curatoriales o históricos, permitiendo lecturas múltiples de la Colección permanente surgidas de la emoción, la imaginación o la sensación.

Acercarse a la Colección permanente desde el juego y fuera de los discursos curatoriales libera a los participantes de la sensación de desconocer el tema del arte y acerca las obras a sus experiencias más inmediatas, sin un discurso teórico que determine sus valores y criterios. Esta libertad posibilita una experiencia personal directa, alimentada por la imaginación, la sensación y los intereses de los participantes, así como por el discurso de las obras. Tal acercamiento excede los límites del discurso curatorial al agregar los contenidos de los visitantes a los de las obras, y quitando el miedo de aparentes equivocaciones por no conocer el discurso curatorial. Jugando al coleccionista nos mostró que hay tantas colecciones y curadurías posibles dentro de la Colección permanente como visitantes del museo.

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