Colección comentada

La aldea maldita, Carlos Amorales

La aldea maldita, Carlos Amorales

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22
May
2020
/
Colección comentada
Andrea Valencia - Coordinadora de exposiciones
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La aldea maldita es uno de los componentes de la instalación La vida en los pliegues, obra del artista Carlos Amorales que se presentó por primera vez en el Pabellón de México durante la Bienal de Venecia 2017. La instalación tiene como hilo conductor 74 formas abstractas que constituyen un lenguaje encriptado que puede ser interpretado como música —a través del uso de ocarinas de cerámica y partituras encriptadas—, como tipografía de un lenguaje escrito, o como lenguaje fonético, dado que las formas también representan un abecedario que puede ser hablado a través de los instrumentos de viento.

Los distintos componentes de la obra se articulan en La aldea maldita, un cortometraje en blanco y negro donde las formas y su respectivo lenguaje aparecen una y otra vez a modo de subtítulos en los diálogos, como el idioma hablado por los personajes y como la música de la banda sonora. Más aún, los cortes geométricos constituyen a los personajes y su mundo. En otras palabras, el universo simbólico y formal del filme se formula desde las 74 formas abstractas del artista. De este modo, Amorales pasa de la codificación de formas a utilizarlas como herramientas para construir significado. Aunque a lo largo del filme subyace el lenguaje encriptado, hay una trama evidente donde una familia se adentra desde un paraje desconocido hasta a una aldea, mientras la mirada penetrante de un titiritero observa su trayecto. Un rumor se extiende creando miedo que desemboca en el violento linchamiento de la familia.

Uno de los momentos centrales del corto es cuando la toma se abre y todo se revela: estamos en la presencia de un teatro. El mundo de formas es creado, como lo es también el lenguaje; alguien sostiene los hilos, alguien genera los diálogos, alguien crea la tensión. Esta fuerte escena acompañada por la agitada música se detiene repentinamente: vemos la silenciosa escena de una mujer, una madre, colgando de un árbol mientras su hijo es testigo.

Existen múltiples capas de interpretaciones para el filme, desde la pregunta sobre qué es el arte–que se revela a través de la doble ficción introducida por el escenario–hasta cuestionamientos políticos sobre la justicia, la autodefensa, la política y la migración. Amorales deja las capas de significado encubiertas para confrontarnos con estos cuestionamientos y adentrarnos a su mundo. Sin embargo, nos deja claro que La aldea maldita es un enunciado político donde nos muestra cómo nuestra percepción del mundo se modela a partir de nuestro lenguaje y cómo ese lenguaje está manipulado por el titiritero.

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